23/9/20

Hizo la portada de mi libro de cuentos A CARLOS CAÑAS


A Carlos Cañas

 

Un ladrón oportuno pretendió birlarle 

su estética de intramuros

interpeló su lirica de contrastes:

lo figurativo de una rosa

y el canal de colores mesurados.

 

El lo dejó hacer sonrió con los ojos

metido en su costado de azules.

Se nutrió de la poesía de Le Pera

dibujó una grapa de sobremesa

y se la ofreció al timador

junto a una yapa en carbonilla

el compadrito que carpetea.

Seducido por su funyi

   quiso llevárselo junto al lengue

para alardear con una mina.

 

Sorpresa se llevó el malandrín.

El pintor le recordó que era de fantasía.

Hechizado por su cartel

fue a comprarlo como cualquier chabón.

 

Un calcetín de bohemia

Impertinente en la mesa transgresora

ve pasar por Colombres al viudo de la mina

ella con capelina o cabellera al viento

inspiró al cortejo de chamuyetas

agoreros del gotán.

 

Ahora como ayer buscan en la vidriera

el verde esmeralda de unos ojos

para transmutar el sagrado acicate

del pueblo empecinado hasta los tuétanos

en no sacrificar los nomeolvides del recuerdo.

 

 


 

22/9/20

ECLIPSE

 Cómo se mide la pasión de un eclipse

acaso con un tensiómetro de claroscuros

dónde el silencio abarca la neblina

de la ensoñación.


Sólo las piruetas del recuerdo

bailan obsedidas por el encuentro


21/9/20

a QUINQUELA MARTIN


En un taller de avería
astillero de amor al barrio
cincelaste las barcazas
que cobijaron almas
llevando aguas turbias por bandera.
Esmaltaste la espalda
con azul y oro
de los chicos de La Boca
y sus casillas de zinc con utopías
con el ojo libre del pirata milonguero.
Un pito catalán apuró la purretada
y se aventuró al frente
alucinada por alcanzar todos los mástiles.
Soñaban en un techo de hojalata
todos los sueños son posibles.
Dulcificaste el mirar compadre
con una suerte de guiño sin espada.
Le diste cuerda al gris del Riachuelo
respiraste despacito
para no despertar peces de carbón.
Vivían en oleajes sombríos
los colores eclipsados
almacenados en hollines de destierro.
Vos
Zarandeaste el cementerio de barcos
volvió la vida
con el aleteo sublime
de un gorrión en tu paleta
transmitido en la canción
de tu entrañable Filiberto.

11/9/20

MI MAESTRO: MOKICHI OKADA